En entornos de laboratorio y control de calidad industrial, la resistencia del equipo no solo depende del rendimiento mecánico, sino también del material del que está hecho su cuerpo. Muchas instituciones cometen errores al elegir equipos con carcasas de plástico o acero inoxidable sin considerar factores clave como la corrosión química, la resistencia al impacto y el mantenimiento a largo plazo.
| Material | Resistencia a ácidos/bases (%) | Resistencia al impacto (kg·m) | Costo de mantenimiento anual |
|---|---|---|---|
| Plástico reforzado | ~40% | 5–8 | $150–$300 |
| Acero inoxidable | ~75% | 12–15 | $200–$400 |
| Fibra de vidrio reforzada (FRP) | ~95% | 18–25 | $50–$100 |
Según estudios realizados por el Instituto Nacional de Metrología Industrial (NMI), los equipos con carcasa de fibra de vidrio soportan hasta un 60% más de exposición a soluciones químicas agresivas sin pérdida de integridad estructural frente a otros materiales. Además, su bajo coeficiente de expansión térmica reduce el riesgo de grietas causadas por cambios bruscos de temperatura —una característica crítica en laboratorios donde se manejan disoluciones calientes o frías.
El modelo P-2T de JinCheng Industrial Equipment, diseñado específicamente para pruebas metalográficas manuales, utiliza una carcasa de fibra de vidrio reforzada con resina epóxica. En una instalación de prueba en Madrid, España, este equipo operó durante 18 meses sin necesidad de reparaciones menores, incluso tras exponerlo diariamente a ácido clorhídrico al 10% y polvo metálico fino. Un técnico comentó: “Antes usábamos máquinas de plástico; ahora, con esta carcasa, no hay ni rastro de decoloración ni fisuras.”
La clave está en la tecnología de superficie: el tratamiento UV y la capa de acabado liso impiden la acumulación de residuos químicos, lo que facilita la limpieza y previene el crecimiento microbiano en ambientes húmedos —un problema común en equipos con superficies rugosas.
Estos pasos simples pueden extender la vida útil del equipo en más de 5 años, reduciendo significativamente el costo total de propiedad (TCO).